miércoles. 06.07.2022
LOS MICROPLÁSTICOS NOS ENFERMAN

El plástico llega a nuestra sangre

* Se estima que 8 de cada 10 personas del planeta presentan microplásticos en la sangre

* Cada persona podría ingerir entre 0,1 y 5 gramos de microplásticos cada semana a través de bebidas y alimentos

* Beber agua embotellada podría introducir 90.000 microplásticos adicionales en el cuerpo

Está en todas partes, desde las botellas de agua hasta las suelas de los zapatos; desde las sartenes de teflón, ropa de poliéster, alfombras de polietileno e infinidad de objetos sintéticos presentes en todos los espacios hasta nuestra comida. No sólo están en la superficie, ya han infestado los océanos y el aire que respiramos. Vivimos en la Edad del Plástico.

Cada vez son más los estudios que confirman la presencia de estos microplásticos en nuestra sangre y estimado su presencia en 8 de cada 10 personas del planeta, debido principalmente, al plástico que acaba en vertederos o ensuciando el medio ambiente donde se degrada en forma de pequeñas partículas que pueden ser inhaladas o contaminar los alimentos.

Diferentes investigaciones secundan que estas sustancias han llegado a nuestra sangre afectando también a nuestros órganos vitales, y confirmando que la mitad de las muestras de sangre de las personas voluntarias en el estudio contenían plástico PET, usado en la elaboración de las botellas de bebidas; un tercio contenía poliestireno, utilizado para envasar alimentos y otros productos y una cuarta parte contenía polietileno, con el que se fabrican las bolsas de plástico.

De los datos obtenidos, se desprende que los bebés y niños son los más vulnerables a la exposición a sustancias químicas y partículas, en quienes se han encontrado 10 veces más microplásticos en las heces de los estos menores -debido a las partículas que se desprenden de los biberones- que en las de los adultos.

Se ha demostrado que los microplásticos absorben productos químicos tóxicos relacionados con el cáncer y otras enfermedades, que los liberan cuando son consumidos por peces, aves y mamíferos.

Los datos son más que preocupantes, llegando a cifrar la Comisión Europea que más del 80% de la basura hallada en el mar es plástico. El estudio realizado por Human Consumption of Microplastics va más allá al dar unos datos realmente escalofriantes en cuanto a la ingesta total anual y la inhalación de microplásticos:

  • 74.000 partículas para las niñas
  • 81.000 para los niños
  • 98.000 para las mujeres
  • 121.000 para los hombres

Un gesto tan sencillo como beber agua embotellada podría introducir 90.000 microplásticos adicionales en el cuerpo en comparación con quienes beben agua del grifo, sostiene este estudio.

Y es que la contaminación de los mares amenaza con convertirse en un problema de salud pública, de hecho, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), ya lo considera un riesgo emergente.

En paralelo, un grupo de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha descubierto que la ingesta de microplásticos reduce la diversidad bacteriana de la microbiota del colon, además de producir una alteración del equilibrio en los microorganismos presentes.

“Dada la posible exposición crónica a estas partículas a través de nuestra dieta, los resultados obtenidos plantean que su ingesta continuada podría alterar el equilibrio intestinal y, por tanto, la salud” expone Victoria Moreno, investigadora del Instituto de Investigación en Ciencias de la Alimentación del CSIC.

Las últimas estimaciones indican que, de media, cada persona podría ingerir entre 0,1 y 5 gramos de microplásticos cada semana a través de bebidas y alimentos.

Queda por averiguar si estos microplásticos pueden permanecer en el cuerpo humano y acumularse potencialmente en algunos órganos y tejidos, tal y como intuyen en el CSIC.

Todo parece apuntar que afecta a nuestro sistema inmunitario y desencadena enfermedades.  Pruebas de laboratorio en ratones expuestos a grandes cantidades de microplásticos, ha revelado que tenían inflación en el intestino delgado, reducción de espermatozoides. En ratas hembra, se ha detectado que pasan rápidamente a través de los pulmones, al corazón, cerebro y otros órganos de los fetos, y propiciado mayor número de abortos o partos prematuros.

Tras descubrir su presencia en la placenta de mujeres embarazadas, la UE está financiando investigaciones sobre el impacto de estos microplásticos en fetos y bebés y su sistema inmunitario, ante el temor de que estos pueden adherirse a los glóbulos rojos y limitar su capacidad de transportar oxígeno.

Cambiar ciertos hábitos puede condicionar tu salud y la del medioambiente: tú decides.

El plástico llega a nuestra sangre
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