lunes. 28.11.2022
"SI RENUNCIAS A ALGO POR DIOS, ÉL TE DARÁ ALGO MEJOR", Profeta Muhammad (sws)

De la importancia de construir un relato y un espacio político musulmán (1)

* Los partidos políticos  de izquierda no cejan en su empeño en atraer a los ciudadanos musulmanes hacia sus propuestas para que sean partícipes y las hagan suyas

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Los partidos políticos  de izquierda no cejan en su empeño en atraer a los ciudadanos musulmanes hacia sus propuestas para que sean partícipes y las hagan suyas. A todo esto contribuyen de manera eficaz  aquellos que viven ausentes de sistema de vida y que  aun así presumen de rango entre la comunidad musulmana, arrogándose conocimiento y presumiendo de facultades que no tienen.

Ahora está de moda sumar y dar cargos a personas con nombres y apellidos árabes, y si sus preferencias sexuales casan con el ideario desplegado, mejor que mejor. Son el prototipo ideal para unos partidos que buscan modular tu pensamiento, de modo que llegarás a pensar como quieren que lo hagas. Y así, poco  a poco, te conducirán  a un laberinto del que solo podrás salir hasta que renueves con ellos tu voto de fe. Tu desorientación será de tal magnitud que criar y educar a tus hijos conforme a las tradiciones recibidas será una tarea muy difícil, por no decir imposible.

Ceuta, con más de 65 entidades religiosas musulmanas, lidera un listado incongruente, inútil e ineficaz en todos los aspectos sociales que puedan plantearse en cualquier situación de participación ciudadana.

A excepción de los tímidos actos de Al Idrisi, ensombrecidos en  un universo de memorización y de cánticos,  las demás asociaciones brillan por su nula actividad socio cultural y religiosa en aras de una sociedad moderada, moderna y avanzada.  Su vergonzante y endémico silencio ante los muchos problemas que acucian al colectivo musulmán, simbolizan la frivolidad y fragilidad de su propia existencia como organizaciones que se postulan como de utilidad social.  Deambulan en míseros círculos de silencio, de los que salen únicamente cuando son  tiempos de cobro.

UCIDE, CIE, FEME, LUNA BLANCA…son entidades que se sobreponen una y otra vez a su propia mutilación fundacional, chapoteando en un charco de obediencia y plena sumisión,  y sin que exista ni un ápice de transparencia sobre qué destino toma tanto dinero público. Hasta la propia ineptitud es recompensada. A más ineptitud, mayor mérito.

La sociedad actual  vive cambios profundos de gran trascendencia social, sin embargo, ni la CIE ni las 1870 asociaciones musulmanas existentes en España realizan valoraciones sobre temas tan trascendentales como el matrimonio homosexual, la educación sobre identidad de género, la eutanasia, los vientres de alquiler, el aborto y tantos otros, ¿Qué significa este silencio y por qué se produce?

Se produce porque el único fin de estas entidades es la mera existencia sin que importe nada más, no sin antes solicitar subvenciones y averiguar atajos para conseguirlas con la mayor facilidad. Todo lo demás no tiene importancia.

Mientras ellos siguen en sus madrigueras, los musulmanes son atraídos por partidos políticos supuestamente de izquierda, en los que se les brinda espacios de participación y protagonismo, que les seducen y llevan a defender las siglas de un partido, en cuya agenda política y programática se incluyen aspectos que pueden ser contrarios, no sólo a los derechos religiosos y culturales de los musulmanes como el derecho a recibir educación religiosa en la escuela que pagamos todos, sino a algunos de los principios y valores que defiende el Islam, como por ejemplo el derecho a la vida en contraposición a la ley de la eutanasia o a una despenalización sin restricciones del aborto, sin olvidar las últimas secuencias relacionadas con los colectivos LGTB y otros.

Qué duda cabe que una parte importante de la derecha es islamófoba y ciertos sectores del catolicismo identitario también. Tan solo hay que deambular por las diferentes ediciones digitales de revistas católicas, cuya vinculación con las altas jerarquías de la Iglesia es evidente (por ejemplo, el caso de la revista Religión en Libertad) para darse cuenta de ello.

Pero no es menos cierto, que la izquierda con sus actuales dogmas morales y sociales, se presenta en la sociedad como una pseudoreligión materialista, que desde un supremacismo moral, estipula las nuevas categorías de lo lícito, ilícito, recomendable o desaconsejable, y que deviene también, de facto, islamófoba por religiofóbica.

El laicismo de la izquierda nunca ha sido neutral y siempre ha pretendido suprimir la religión del espacio público. No obstante, a dicho laicismo se le ha unido una corriente de pensamiento feminista materialista bastante supremacista, que ha generado lo que se ha convenido en denominar "ideología de género". Así pues, la izquierda religiofóbica, que acabará, si nadie presenta  resistencia alguna, menoscabando las clases de religión de la escuela pública y concertada, ha devenido en pseudoreligión supremacista que propugna el adoctrinamiento, dentro del espacio educativo, de ciertos valores que ponen en jaque el concepto de familia y la ética sexual tal y como se ha transmitido y se preconiza en las tradiciones abrahámicas.

En la izquierda anidan determinados “tics” que  generan ciertas contradicciones internas en quienes se detienen a reflexionar sin prisas ni  presiones. Un trato receloso en relación al hecho religioso, que contraviene “los nuevos valores”, pues la izquierda es conocedora de que la religión  se opone a las nuevas formas de categorización del género, de la sexualidad y de la familia. Por ello, y entre otras razones, como la izquierda es también, firme adalid del pensamiento ilustrado, la religión es considerada atávica y un lastre para la libertad de los individuos, y un obstáculo a la imposición de su nuevo modelo social. Una forma de vida inspirada en un feminismo extremista y sectario, en el que el género y la orientación sexual son considerados como sólidos andamios sociales, en clara contraposición a la idea de que la religión es producto y consecuencia de fundamentos  biológicos  que responden a un diseño divino.

Su modelo de vida descrito, de manera interesada para poder impulsar su ideario, es el de una sociedad atravesada por un heteropatriarcado, violento, aterrador y perpetuador de una masculinidad tóxica, que en tanto que heteronormativa, oprime a las mujeres y a toda la disidencia y diversidad sexoafectiva. La Revelación queda pues, señalada como misógina y homófoba, y los hombres y las mujeres quedan enfrentados. Visión que contrasta con la que propone el Islam, en un marco de respeto y cooperación necesarios para que haya equilibrio en una sociedad virtuosa.

Con una CIE aquejada de una mudez patológica, incapaz de emitir un mínimo de  criterios sobre todo lo que se viene aprobando en pro de una sociedad igualitaria y enfrentada, en la que educar a los hijos se ha convertido en una tarea titánica, no queda más que blindar las enseñanzas tradicionales para proteger el modelo de vida por quienes optaron por el Islam como religión y modo de vida, todo ello enmarcado en una sociedad democrática y diversa.

Tanto derecho tienen aquellos que deciden  la opción de no a la religión, como aquellos que deciden sí a la religión. Hay que legislar para ambas opciones y a partes iguales, no solo para una.

Son tiempos propicios para que el colectivo musulmán  inicie una reflexión tranquila y serena, ahora más que nunca desde la esfera individual y de familia, sobre todos los cambios que vienen produciéndose en la sociedad en la que participan, de modo que cuando se alcance época electoral se tenga muy claro a quién o a quiénes se va a  votar, así haciéndolo de manera juiciosa, para evitar ser cómplices de grupos y partidos que con sus políticas erosionan y convulsionan los principios más básicos de una sociedad participativa y plural. Queda atento. Actúa por ti mismo. No seas cómplice.

Parte de este artículo está inspirado en pensamientos de Miguel Ángel González

De la importancia de construir un relato y un espacio político musulmán (1)
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