viernes. 07.10.2022
NATURÓPATAS EN ACCIÓN

"A mi entender no se requiere vacuna alguna", Umar Abderrahman Oliveros - Técnico Naturópata

* Entrevista a Umar Abderrahman Oliveros - Técnico Naturópata - Por Marian Aretio

* “Lo mejor es prescindir de cualquier tipo de inoculación. Allah nos ha regalado el sistema inmune, capaz de superar los naturales procesos de enfermedad, aunque actualmente asistimos a procesos de enfermedad de diseño”

* “Podemos sacar beneficio del miedo, de la ira, de la tristeza, a la vez que podemos experimentar cómo nos puede perjudicar la alegría y la compasión mantenidas más allá del tiempo adecuado”

* “Lo que se ve a simple vista es la adquisición de malos hábitos fruto de la ausencia de discernimiento propio, que los limita a asimilar las inadecuadas pautas de alimentación y comportamiento que llegan a través de los medios de confusión masiva, llámense televisión, radio, redes sociales, etcétera”

 

 

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En estos tiempos tan convulsos, tan dramáticos, con un estado emocional en crisis que se antoja interminable, surgen voces nuevas manifestando una vuelta hacia la “normalidad perdida”, que no es otra que el retorno al “yo” de cada ser humano. Una forma, tal vez, de encontrar el equilibrio que se marchó despistado por cauces ensombrecidos.

En busca de ese  hito en el camino que nos ayude a conseguir nuestro propio equilibrio de vida, incluida la salud, claro, hemos ido hasta Andalucía buscando a Umar,  55 años. Un profesional de la naturopatía, nacido y afincado en la ciudad de la Alhambra. Una ciudad, Granada, desde la que imparte lecciones y atiende innumerables consultas, todas ellas de ciudadanos libres y no tan libres, pero no porque les falte la libertad como don y virtud para elegir senderos sin lindes, no, no es eso, lo que les falta es ese equilibrio de salud, tan desvirtuado y tan disperso en su conjunto que ya todos, y sin apenas excepciones, nos ponemos a buscar para volverlo a colocar en sitio que nunca debió dejar: nuestro propio instinto existencial.

Hoy entrevistamos a Umar Abderrahman Oliveros

Pregunta (P). - ¿Es natural de Granada o afincado en Granada?

Respuesta (R). -  Soy natural de Granada, y tuve mi primer contacto con la naturopatía tras una curación espontánea y las muchas preguntas que se me suscitaron, hace más de treinta años.

P.- ¿Cómo decidió o qué le llevó a recorrer los caminos de la naturopatía?

R.- La naturopatía es una disciplina que se nutre de conocimientos y técnicas curativas ancestrales de demostrada efectividad, así como de modernos aportes de la ciencia, con el objetivo del mantener la salud de las personas. Se trabaja desde un punto de vista holístico, o sea, tratando a la persona en sus planos físico, mental y espiritual, como inseparables que son. Además, se repara en el entorno en que vive y como este incide en su salud.

El profesional naturópata posee amplia instrucción en materias como anatomía, fisiología, homeopatía, fitoterapia, dietética, nutrición, oligoterapia, hidroterapia, masaje terapéutico, etc. Ha estudiado el funcionamiento de los aparatos locomotor, digestivo, genito-urinario, cardiovascular, respiratorio, de la piel y mucosas, de los sistemas inmunológico y nervioso, de los problemas metabólicos, endocrinos, entre otros. Nada más lejos de la idea de brujo, chamán o hechicero que a veces falsamente se tiene de él, fruto del desconocimiento que sufre esta profesión y de oscuros intereses que permiten la entrada de personajes que se la atribuyen.

Como musulmán soy consciente de que Allah es quien da la curación y que soy un instrumento a Su servicio, siendo suyos los resultados. Mi trabajo, como otras acciones de mi vida diaria, lo ejerzo bajo la protección y el poder del Bismillahi Rahmani Rahim (En el Nombre de Dios, Clemente y Misericordioso). Quiere esto decir que mi actividad es un acto de adoración. “Sólo a Él adoramos y sólo de Él esperamos ayuda”, Surat al Fatiha (Versículo de la Apertura).

ok photo_2021-12-09_11-41-42P. - Como especialista en medicina natural, ¿Cómo es y en qué consisten las alternativas que propone su sector y qué tienen de particularidad las alternativas que ustedes proponen frente a la medicina clínica? ¿En qué grado son halal las técnicas y procedimientos que utilizan?

Respuesta (R) Bismillahi Rahmani Rahim. Más que una alternativa proponemos la vuelta al sentido común. Es imprescindible que la persona no se limite a seguir las recomendaciones del profesional, sino que participe activamente en la mejora de su salud, que se implique en mantenerse en buen estado, actuando con conocimiento de causa. Es por ello que no nos ceñimos a intervenir cuando el problema ya se ha manifestado, sino que nuestra labor es también de acompañamiento preventivo. Procuramos, en definitiva, que las personas que acuden a nosotros sean “sanos crónicos”.

Nuestros métodos de actuación tienen la peculiaridad de procurar en todo momento no dañar. Evitamos la toxicidad de los tratamientos que en muchos casos da lugar a las enfermedades yatrogénicas. Intentamos que la persona enferma no acabe siendo adicta al producto que se le aplica para paliar sus síntomas. Además, hacemos participar a la persona que padece, en la recuperación de su salud, siendo esta la máxima responsable de tomar lo que se requiera y de hacer en su estilo de vida los cambios que le conduzcan a los mejores resultados.

Respecto al tema halal, más que la naturopatía, lo es la práctica por el profesional que la aplica. Está en su mano el uso de ciertos remedios y técnicas y la evitación de otros, así como posibles elaboraciones y recomendaciones. De lo barato (en productos manufacturados) hay que desconfiar. A modo de ejemplo, evitar la toma de alimentos o remedios transgénicos es halal (que a su vez supone lo bueno).

Nuestras propuestas son acordes a la siguiente Ayat de la Sura de la Vaca: “Cuando se les dice: No corrompáis las cosas en la tierra, responden: Pero si sólo las estamos mejorando. ¿Acaso no son los corruptores…”? (Corán 2,10-11).  Nuestras recomendaciones excluyen sistemáticamente todo aquello susceptible de modificar lo que El Misericordioso ha creado, ya en el Corán se nos advierte que en la Creación no existe ninguna imperfección. Por el contrario, vemos cómo la medicina oficial nos impone abusivamente inoculaciones y fármacos con contenido dudoso y dañino mediante campañas mediáticas orquestadas para mantener hipnotizada y temerosa a una población cada vez más permisiva y subyugada.

(P). - Desde su perspectiva profesional ¿Cómo califica la salud de los ciudadanos en general? ¿Qué se está haciendo bien y qué se está haciendo mal?

R.-  Los ciudadanos están acostumbrados a delegar en la medicina oficial la gestión de su salud. Como regla general se limitan a considerar las recomendaciones del médico y a seguirlas con más o menos rigor. Aceptan los éxitos o fracasos eximiéndose de ser corresponsables de sus resultados positivos o negativos. Podemos decir que el enfermo está infantilizado.

En cuanto a la prevención, se presta poca atención al estilo de vida, a conductas que por acción u omisión derivan a enfermedad, a la higiene del pensamiento, de las emociones y se presta casi ninguna atención a anticiparse a la llegada del problema acudiendo de manera preventiva al profesional naturópata, que lo asesorará de manera holística conjugando nuestros aspectos físico, mental, emocional e incluso a veces espiritual.

P.- ¿Cree que las personas somos ahora más conscientes que nunca sobre los vínculos entre salud y cambio climático?

R.-  Respecto a este asunto hay que considerar, por una parte, cómo afecta la intervención humana al medio ambiente; y por otra, los ciclos naturales del planeta, que nunca mantiene estable la climatología más que durante cortos espacios de tiempo, no tiempo humano, sino tiempo a gran escala.

Cuando el ser humano daña su entorno obvia el mal que causa y las repercusiones que puede tener en su salud. Como el acomodamiento es una de las lacras de humano moderno, hará muy poco por solucionarlo, puesto que requeriría cambiar algunos hábitos a los que se ha acostumbrado. Además, los intereses económicos de quienes rigen el mundo provocan una actitud hipócrita en los políticos y en quienes en verdad dirigen sus acciones: las multinacionales.

No hay duda de que el ser humano causa daño al medio ambiente. El tan cacareado cambio climático en el que se nos quiere hacer creer irreflexivamente no es observable a corto plazo. Lo que ocurre obedece a nuevos experimentos de ingeniería social. En este asunto, los tiranos y  los nuevos “faraones” pretenden apropiarse de cuestiones que sólo pertenecen a Allah (Dios).  Esto sería más fácilmente perceptible si no hubiéramos perdido gran parte del estado de fitra (razón/estado natural propio del ser humano), y hubiésemos atendido debidamente la Sunna (dichos y ejemplo de vida del Profeta Muhammad sws), tan rica en modelos sobre cómo relacionarnos respetuosamente con nuestro entorno.

P.- A los ya destacados índices de sobrepeso, alergia e intolerancias se está detectando que los niños y jóvenes empiezan a padecer enfermedades más propias de la edad adulta como el cáncer de colon, ¿Quiere esto decir que los menores están perdiendo la natural protección de su sistema inmune?

R.- En absoluto. Lo que se ve a simple vista es la adquisición de malos hábitos fruto de la ausencia de discernimiento propio, que los limita a asimilar las inadecuadas pautas de alimentación y comportamiento que llegan a través de los medios de confusión masiva, llámense televisión, radio, redes sociales, etcétera.

Hay síntomas de que en un futuro próximo el sistema inmune y la biología de los neonatos se verán alterados, fruto las campañas de vacunación masivas. Un ejemplo es el aumento del autismo.

P.- La salud no es un concepto estrictamente biomédico y físico, sino que tiene que ver con la salud mental y el bienestar en un sentido amplio. Equilibrio entre cuerpo y mente ¿Es acaso una ilusión en esta sociedad?

R.- Esta sociedad habla de salud cuando realmente de lo que está hablando es de enfermedad. El sistema de salud es realmente el sistema de enfermedad. La industria de la salud es realmente la industria de la enfermedad. Los que velan (en muchos casos) por nuestra salud, velan realmente por mantenernos enfermos, que es mucho más rentable y afecta muy positivamente a las cuentas de resultados de multinacionales y en los bolsillos de quienes, de una u otra forma, participan en el juego. Ni sanos ni muertos consumen medicamentos. No hay más que leer el aterrorizante prospecto de cualquier fármaco y el desprecio oficial al uso de remedios de bajo coste cien por cien eficaces. El Profeta (sws) indicaba el uso de la miel, la semilla negra y el agua de zamzam como remedios de primer nivel.

La salud es un concepto que exige atención y esfuerzo… es el adecuado mantenimiento de nuestra parte orgánica, la higiene de la mente, pensamiento y emociones, y el continuo progreso en nuestra faceta espiritual. Seguir planteando la salud como hasta ahora sí que nos convierte en ilusos.

 P.- La actual situación sanitaria causada por el covid-19 está afectando tanto a nuestra salud física como psicológica. ¿Tenemos que reaprender a cuidarnos? ¿Cómo puede cuidarse la salud mental desde la naturopatía?

R.- La situación actual no hace más que mostrar cómo hemos delegado por confianza, acomodamiento y falta de discernimiento mínimo, nuestra propia soberanía personal. También hemos delegado la toma de decisiones responsables en un conjunto de vociferantes “no sabemos quiénes”, pero apodados comités de expertos al servicio de intereses económicos. Como lo que observamos es incomprensible y las decisiones se toman sin contemplar nuestro criterio e intereses son perniciosas en muchos casos, nuestra vida oscila sobre el filo de la navaja y nuestra mente nos juega muy malas pasadas.

Tenemos que reaprender a discriminar los mensajes que nos llegan, hacernos responsables de nuestras decisiones, acciones y omisiones, y ser mucho más flexibles respecto a nuestra vida, de manera que nos permita adaptarnos mejor a las circunstancias cambiantes e incluso a los disparates impuestos.

Desde la naturopatía enseñamos, en mi caso en forma de talleres, cómo abordar estos asuntos, de manera que podamos aplicar a nuestra vida diaria lo que vamos aprendiendo para ganar adaptabilidad, agilidad y capacidad de reacción a las circunstancias adversas sin que supongan un trauma. Como musulmanes tenemos el mejor ejemplo en la vida de nuestro amado Profeta Muhammad (sws) y otros grandes maestros en quienes inspirarnos para mantener la salud mental.

P.- ¿Qué enferma primero, el cuerpo o el alma? ¿Hay emociones perjudiciales para la salud? ¿Cuáles son las que más nos perjudican? ¿Qué nos recomendaría para sentirnos mejor con nosotros mismos?

R.- En un porcentaje altísimo enferma primero el alma, ya los grandes alquimistas de al-Ándalus decían que primero enferma lo sutil y después lo grosero. Actualmente es fácil observar que el alma se desenvuelve en un entorno nublado. Son entonces las emociones las que nos hacen enfermar.

Las emociones no son buenas ni malas, son señales de alerta a las que debemos prestar atención, señales de aviso que son siempre beneficiosas. No son las emociones las que nos perjudican, sino su enquistamiento… el mantenimiento a lo largo del tiempo sin dar una salida a ese pensamiento que se convierte en un monotema rancio.  Podemos sacar beneficio del miedo, de la ira, de la tristeza, a la vez que podemos experimentar cómo nos puede perjudicar la alegría y la compasión mantenidas más allá del tiempo adecuado.

P.- La situación de vulnerabilidad y precariedad económica, desempleo, vivienda, salud... está afectando al equilibrio emocional de las personas, sacando a la luz alteraciones psicológicas asociadas al miedo a relacionarse, tristeza, ansiedad, conductas autolesivas y otros trastornos mentales más complejos ¿Cree que se debe a una situación puntual o es algo más profundo que está afectando a la pérdida de sentido en la vida?

R.- A mi entender, en modo alguno es puntual, sino la consecuencia lógica de multitud de acciones que se vienen imponiendo vía ingeniería social desde hace decenas de años y en los dos últimos están llegando a un punto álgido. El miedo y terror mantenido a morir hace que una sociedad secularizada, sin valores ni nobles cualidades, se someta aún en la indignidad y el engaño, a toda imposición con tal de mantener la vida, en la creencia de que es su más preciada pertenencia.

Nada hay nada más lesivo ni que cause mayor trastorno que aceptar la inducción que se nos marca al transhumanismo. El auténtico trastorno mental es permitir que se nos separe de lo que nos hace verdaderos seres humanos: la conexión y relación con Allah, lo que significa despreciar la perfección para elegir simples artificios. El ser humano está en la encrucijada de dejar de ser el Jalifa de Allah a cambio de convertirse en hardware orgánico.

P.- Usted promueve la desintoxicación como pauta de mantenimiento y paso previo para la recuperación de la salud. A una persona sin patología manifiesta, ¿en qué puede beneficiarle la medicina natural?

R.- Manifestar o no patología no implica estar sano. Podemos no manifestarlo hoy, pero estar incubando un padecimiento futuro. La sintomatología aparece cuando la toxicidad o el daño llegan a colapsar el sistema inmune, siendo entonces cuando el síntoma se manifiesta. Por tanto, desintoxicar es imprescindible, más ahora que los venenos llegan a través del aire, del agua, de los alimentos, de la generación de neurotóxicos, del electromagnetismo, de la información manipulada y de manera extrema por los fármacos.  La medicina natural desecha los tóxicos y nos orienta hacia estilos de vida saludables.

P.- A raíz de la inoculación de ciertas vacunas, muchas personas han padecido y padecen importantes efectos secundarios (“colaterales”), perdurando algunos de ellos en el tiempo ¿Cómo podemos contrarrestar su impacto en nuestro organismo y restablecer el equilibrio de salud?

R.- Se sabe que muchas patologías han sido provocadas por las mismas vacunas que se suponen que dicen que las evitan. Lo mejor es prescindir de cualquier tipo de inoculación.  Allah nos ha regalado el sistema inmune, capaz de superar los naturales procesos de enfermedad, aunque actualmente asistimos a procesos de enfermedad de diseño.

En el caso de haberse puesto una vacuna, dependerá de la fortaleza del organismo de cada cual de cómo aparezcan o no los efectos adversos. A simple vista el hecho de que una vacuna necesite el refuerzo de otras para mantener su “eficacia” es patético, más aún cuando nos inducen a tener miedo de aquellos que no se “protegieron”. Es sencillamente absurdo.

Contrarrestar su impacto pasa por depurar cada órgano, regular los procesos metabólicos para lograr excretar el mejunje aliñado con nanotecnología que nunca se debió permitir.

P.- En las redes sociales circulan hipotéticos remedios que depuran y ayudan a expulsar la toxicidad acumulada en nuestro cuerpo como el clorito de sodio, conocido también como MMS, junto con la ingesta de clorofila y zeolita, así como dotarnos de piedra sungita para protegernos de las ondas radiomagnéticas. ¿Cuál es su opinión sobre este tipo de remedios curativos?

R.- Mi opinión es que no debemos aplicar ningún remedio si antes no ha sido prescrito o recomendado por un profesional naturópata, pues es el especialista adecuado para valorar la conveniencia de su uso o bien su descarte o cambio. La realidad es que cada persona responde de modo particular respecto a una misma causa. Dejarse llevar por redes sociales es como dejarse llevar por cualquier comentario escuchado en la cola de la pescadería.

P.- Durante el último año hemos asistido a la difusión de muchos foros en los que personas de referencia en el mundo musulmán y con conocimientos en medicina y ciencias islámicas han avalado las vacunas contra el Sars-Cov-2, alentado a las personas a vacunarse, todo ello sin que ninguna de las vacunas cuente con certificación halal… Como naturópata y de confesión musulmana ¿Cree que es necesaria una vacuna halal? ¿Con qué alternativas cuentan los musulmanes frente a estas cuestiones que alteran significativamente el ejercicio sereno de su fe?

R.- Reincido en que Allah nos ha provisto de lo que necesitamos. A mi entender no se requiere vacuna alguna. Tanto musulmanes como no musulmanes cuentan con el ejercicio del propio discernimiento, lo que todos conocemos como firasa del mumin (juicio/criterio del creyente), una práctica clarificadora en extremo.

Entiendo que existe una pléyade de autollamados expertos de todo credo que se atreven a recomendar cualquier cosa, bien previo pago de su importe, bien por sus propios miedos, amenazas, coacciones o ignorancia de la realidad a la que se nos pretende llevar, aun a costa y pesar de contener células de fetos abortados, así como con componentes ocultos, ninguno de ellos halal.

Los musulmanes contamos con la Shari'a (cuerpo doctrinal) y la Sunna (dichos y ejemplo de vida del Profeta sws), que son puro sentido común, un sentido común que escasea en una situación difícil y en la que estamos inmersos, o lo que es lo mismo: síntoma de enfermedad mental.

P.- Numerosos estudios científicos confirman que albergamos en nuestro organismo elevadas concentraciones de toxicidad proveniente de la contaminación ambiental, de las radiaciones inalámbricas provenientes de las líneas móviles, wifi, de los alimentos que digerimos… si realmente son tan perniciosas ¿por qué no se conciencia a la sociedad y se buscan otras alternativas no lesivas para el ser humano y su entorno?

R.- La respuesta es sencilla, sólo de esta manera se somete, esquilma y monitoriza a la población de forma rápida. Los personajes que dicen gobernarnos, manifiesta u ocultamente, carecen de interés en resultar no lesivos para personas o entornos.

P.- Gracias por atender a elhalal.es

R.- A ustedes por su labor informativa. Pedimos a Allah que nos proteja de tanta locura y maldad y nos provea de éxito en nuestra misión de vida. Amín. Que la Paz y bendiciones sean para el Profeta Muhammad (sws), su familia y nobles compañeros.

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