miércoles. 06.07.2022
CIE-UCIDE, UN INFORME APÓCRIFO Y VIL

UCIDE publica un estudio de fracasos

* Cuantifica en  2.250.486 el número de personas musulmanas en España

* Se contabiliza un único imám prestando asistencia religiosa en el ámbito castrense, 27 en centros penitenciarios y 7 en centros de internamiento de extranjeros.  Tan sólo 40 cementerios en los que poder enterrar a nuestros difuntos musulmanes

La Unión de Comunidades Islámicas de España (UCIDE) y su Observatorio Andaluz, han publicado su “Estudio demográfico de la población musulmana de 2021”, en un intento de presentar un informe serio y riguroso sobre el censo de ciudadanos musulmanes en España y sus estadísticas, sin embargo, el estudio en sí carece de los fundamentos básicos, así como de un marco interpretativo que inspire confianza en su lectura y fiabilidad en sus datos.

Los redactores del informe, a pesar de vivir en España, carecen de los matices exigibles para poder elaborar este tipo de trabajos, máxime si tenemos en cuenta que tienen que ver con personas y sus circunstancias de vida, así como su grado de arraigo en la sociedad en la que se desenvuelven. La falta de claridad y calidad es palpable en cada tramo del “informe”.

La publicación destaca que la presencia de ciudadanos musulmanes en nuestro país se aproxima al 4% de la población total española, insistiendo en resaltar en su parte reflexiva el perfil diferenciador de musulmanes españoles e inmigrantes en cada una de sus ediciones, lo que altera significativamente el dato que se intenta ofrecer.

Se citan como fuentes los padrones municipales y los obtenidos del Instituto Nacional de Estadística. La presunción y etiquetado de la confesión religiosa se fija en base a nombres y apellidos, así como país de origen y procedencia, un método cuando menos reprobable y altamente degradante, pues la fe de las personas no puede consignarse ni afianzarse en base a referencias que no son expresadas por las personas objeto de estadísticas. El método aplicado sojuzga la condición religiosa de unas personas sin que las mismas hayan sido consultadas.

Otro aspecto incongruente del “informe” es el que hace referencia al número de personas que han obtenido la nacionalidad española, sirviendo como indicador absoluto sus nombres y apellidos para ser incluidos en el censo de musulmanes afincados en España. En este sentido, intentan reforzar sus argumentos afirmando que han desglosado datos por comunidades autónomas, una forma de dejar patente su “esfuerzo” en la recogida de datos.

Un aspecto que resulta inaceptable, es el que hace referencia a todas esas personas que han decidido hacerse musulmanas y a las que define como “revertidos”, un término que deja bien clara la falta de dominio de la lengua española de los redactores y responsables del  “informe” y su falta de sensibilidad y empatía hacia este colectivo. Unos datos según indica, cuyo  número se contabiliza conforme los registros de las comunidades islámicas en cada comunidad autónoma, sin entrar en detalle sobre cuántas comunidades islámicas llevan realmente un registro actualizado y fidedigno de sus datos. 

Ya en el apartado educativo, UCIDE afirma que en el año 2021 había contratados 106 docentes repartidos por todo el territorio, a excepción de Cantabria, Asturias, Galicia, Murcia y Navarra, impartiendo la enseñanza religiosa islámica en centros escolares de la red pública de educación.

En cuanto a asistencia religiosa, se contabiliza un único imám prestando servicio en el ámbito castrense, 27 en centros penitenciarios y 7 en centros de internamiento de extranjeros.  El número de cementerios lo fija en 40. Este último dato no es creíble de ninguna de las maneras, pues existen indicios racionales de que tal número no se ajusta a la realidad ya que no distingue entre disponibles y los que no, así como que tampoco señala aquellos que quedan circunscritos a la propia comunidad, es decir, que solo pueden ser enterrados quienes demuestren empadronamiento en el municipio.

Por contra, no hace mención alguna acerca del recuento del número de comunidades autónomas o centros educativos que ofrecen menú halal, como tampoco del número de alumnos beneficiarios de este menú. Menos aún, de la existencia de usuarios de otras dependencias públicas, tales como hospitales, residencias de personas mayores, centros de día, campamentos infantojuveniles,…que contemplen no solo una alternativa sucedánea alimenticia sino la concesión de menú certificado halal.

Puestos a dar cifras, -como todo informe estadístico que se precie- tampoco ofrece el número de comunidades islámicas que celebran matrimonios religiosos con validez civil, mucho menos la cuantía que cobran por ello, cuánto declaran a la Agencia Tributaria y cuánto va a parar a bolsillos ajenos.

Unos datos cuantificables que también brillan por su ausencia son los correspondientes a las jugosas tarifas que recaudan los que certifican la assahada o acreditan la confesión musulmana de un difunto. Detectamos, una vez más, unos ingresos económicos de los que nadie da cuenta a las arcas públicas.

Además de datos meramente estadísticos, el  “informe” de UCIDE realiza ciertas menciones sobre la Comisión Islámica de España, con sus periplos estatutarios y la intervención del Gobierno vía decreto en 2011, y en el que también reserva unas líneas para citar que la CIE se ha visto implicada en investigaciones policiales durante 2019 y 2021 con detenciones y registros incluidos.

Si bien apunta que, al finalizar 2021, en el Registro de Entidades Religiosas (RER) del Ministerio de la Presidencia, constaban inscritas 52 federaciones confesionales islámicas (incluida la CIE), 1.819 comunidades religiosas y 21 asociaciones confesionales, queda pendiente depurar de este registro todas aquellas entidades inscritas como comunidades religiosas que carecen de lugar de culto o su número de avaladores sea inferior a 20 miembros.

Y ya en modo de  conclusión, presentan que el 90% del alumnado musulmán carece de ERI; el 12% de las comunidades islámicas no cuenta con mezquita u oratorio y el 95% de las comunidades islámicas no tiene ni donde enterrar a sus difuntos. Ante estos resutlados, cabe preguntarse si el 81% del censo total de  comunidades religiosas islámicas que dicen están vinculadas a la CIE, a la postre federaciones y  entidades que sostienen y validan la acción de la CIE, duermen en paz consigo mismas, pues, visto está que es imposible que estén en paz con los demás.

Cuando además de los datos que han solicitado a los diferentes organismos nacionales y autonómicos para extraer estas conclusiones hubieran solicitado el cumplimiento real de los derechos civiles que conciernen a la ciudadanía musulmana de este país, probablemente los resultados del próximo informe mostrarán una radiografía completamente diferente a la que ofrecen, totalmente desvirtuada y muy alejada de la realidad.

CIE y UCIDE, de lo poco que hacen, poco hacen bien. Primero porque no les interesa, y segundo porque ni son de aquí ni quieren serlo, al igual que tampoco ponen pasión en entender y comprender lo que significa una sociedad civil bien organizada.

UCIDE publica un estudio de fracasos
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