martes. 04.10.2022
EL MEDITERRÁNEO HIERVE

Ola de calor marina

* “El mar Mediterráneo se ha calentado el doble que el aire en estos últimos cuarenta años”, Jorge Olcina, responsable del Laboratorio de Climatología en la Universidad de Alicante

* La situación del mar Menor se agrava debido a la contaminación por abonos nitrogenados provenientes del lavado del suelo agrícola

La ya reconocida crisis climática que padecemos no solo afecta a las olas de calor en superficie sino también a las cuencas marinas de todo el mundo, repercutiendo de manera muy negativa en los ecosistemas marinos de todo el planeta, entre ellos, los mares Mediterráneo y Muerto como principales entornos marinos afectados.

El pasado 25 de julio, la boya marina ubicada en el Cabo de Gata (Almería) alcanzó casi los 28 grados, mientras que las aguas de Valencia registraron 27 y en Sa Dragonera (Baleares), algo más de 30 grados.

Por su parte, los datos obtenidos la semana pasada por el Comité de Seguimiento del Mar Menor, indican una temperatura media de 31,25 grados, su máximo histórico desde que hay registros. En ciertas zonas de la laguna, la temperatura alcanzó los 32,4 grados centígrados.

El calentamiento del Mediterráneo “es un proceso que se remonta a los años 80 del siglo pasado, cuando comenzó a hacerse evidente la actual hipótesis de cambio climático por efecto invernadero producido por la actividad humana”, explica Jorge Olcina, responsable del Laboratorio de Climatología en la Universidad de Alicante.

Vistos los registros obtenidos en décadas anteriores, la probabilidad de que cada año se alcancen nuevos récords de temperatura es más que probable, así, desde 1980 hasta 2022, el mar se ha calentado “1,4ºC mientras que el aire tan solo ha elevado su temperatura en 0,7ºC” explica Olcina, añadiendo, por tanto, que “el mar Mediterráneo se ha calentado el doble que el aire en estos últimos cuarenta años”. Por su parte Greenpeace sostiene “que el Mediterráneo alcance los 30 grados se traduce en una subida de 6,2ºC sobre su temperatura habitual”.

En cuanto al mar Menor, todo indica que es un reflejo de lo que pasa en la cuenca del Mediterráneo, pero con un agravante: la contaminación por abonos nitrogenados que se vierten por el lavado del suelo agrícola, produciendo “un deterioro preocupante de la calidad ambiental en este espacio marino” sostiene Olcina, añadiendo que la solución pasaría por un “control” exhaustivo de dicha fertilización en la agricultura que se desarrolla en su ribera.

Mientras los expertos alertan de las consecuencias de estas olas de calor marinas, coinciden en que el mar Mediterráneo es una de las zonas más sensibles del planeta al calentamiento global, dejando claro que las subidas de temperatura ponen en serio riesgo al Mediterráneo.

Ya nadie duda de que cada vez será más frecuente tener veranos más cálidos y mares más calientes. Los efectos adversos pasan por el incremento de noches tropicales entre mayo y octubre, y de gotas frías o DANAS y lluvias torrenciales de gran intensidad.

En lo que respecta al mar, la amenaza es que se convierta en un caldo de cultivo para la proliferación de medusas y la llegada de especies invasoras que alteran los equilibrios del ecosistema, lo cual ya ha empezado a efectuarse.

Con todo ello, el mayor riesgo es el incremento de episodios de mortalidad masiva de especies clave para el mantenimiento del funcionamiento y la biodiversidad, como de poblaciones de corales o la Posidonia oceánica, que almacenan veinte veces más C02 que los bosques terrestres.

Ola de calor marina
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