jueves. 18.08.2022
MÁS POBRES, MÁS DEPENDIENTES, MENOS DIGNIDAD

Musulmanes en Ceuta: abandonados a su suerte (2)

* Andaluza de Tratamientos de Higiene (ATHISA) se resigna a un papel secundario en todo el EIDGATE

* La empresa andaluza no ejercerá ninguna acción contraria a lo decidido por la Ciudad en el procedimiento de adjudicación

* El plazo de puesta en pleno funcionamiento y con las autorizaciones necesarias de todos los mataderos será de diez días antes de la celebración de la Pascua del Sacrificio, es decir, el 29 de junio

* El contrato no puede suscribirse hasta el 29 de junio: “No podrá iniciarse la ejecución del contrato sin su previa formalización” (Art 19.3 PPT)

* La empresa adjudicataria presenta un saldo negativo en su balance de cuentas de 2020 y 2019 de -27,93€  y  -21.854,99€, respectivamente

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A escasos diez días para la celebración del Eid Al Adha el contrato de adjudicación permanece pendiente de firma. El traje de presunta normalidad y garantías con el que la Ciudad está vendiendo el desarrollo de la festividad, ni responde a la talla ni a la dignidad del evento.

Cuesta entender cómo el gobierno de la ciudad no dispone de una organización armonizada, coherente y útil a las necesidades de su población. Una festividad anual que todos los años sufre incidentes y cuya organización no alcanza a subsanar en condiciones.

Todavía perdura en la memoria cómo el año pasado hubo familias que vieron truncada su celebración por un fallido cálculo en el número de animales traídos a la ciudad, y de cuyo caos y profundo malestar que causó esta errática planificación nadie se hizo cargo.

Islami.es ha detectado una serie condiciones en la licitación de este contrato que quedan en entredicho. Sin ir más lejos, hace tan solo unos días el gobierno ceutí anunció en prensa que ya se había reunido con los ganaderos para establecer el número de reses a importar para su sacrificio, cuando el pliego de prescripciones técnicas exige que esta coordinación se realice con una antelación mínima de 60 días antes del Eid.

Un dato especialmente relevante es el plazo de puesta en funcionamiento de todo el dispositivo, establecido diez días antes de la celebración de la Pascua, es decir, el 29 de junio, es decir, el mismo día en el que ya se puede firmar el contrato. Si con una antelación mínima de dos días, el adjudicatario deberá comunicar a la Ciudad la fecha en la que se realizará la prueba de demostración (27 y 28 de junio), resulta imposible ajustarse a los plazos establecidos cuando el contrato se firma con posterioridad, a partir del 29 de junio.

Serias dudas suscita que si la empresa adjudicataria “deberá contratar al personal necesario para dicha demostración: veterinarios, matarifes, personal auxiliar, seguridad, etc. (salarios del personal, seguros, dietas, alojamiento, teléfono, desplazamientos …” antes de la firma del contrato, pueda arrastrar los beneficios empresariales a línea negativa teniendo en cuenta el precio tan ajustado del contrato.

La adjudicataria necesita avalista

Otro de los requisitos para celebrar contratos entre el sector público y el privado, es que los empresarios deberán acreditar estar en posesión de las condiciones mínimas de solvencia económica, financiera y profesional determinadas. En este caso, se exige que la empresa adjudicataria demuestre que el importe anual acumulado en el año de mayor ejecución sea igual o superior a 256.336,58 € (70% de la anualidad media del contrato), que acreditará por medio de sus cuentas anuales. La razón de que se acredite por medio del balance de sus cuentas anuales es porque  “a través del volumen anual de negocios se conoce con total exactitud la situación real del empresario licitador, y si podrá llevar a cabo las prestaciones del servicio con la calidad adecuada”.

Para acreditar su solvencia económica, la adjudicataria deberá presentar la “relación de los principales servicios o trabajos realizados de igual o similar naturaleza que los que constituyen el objeto del contrato en el curso de, como máximo los tres últimos años…”

En vista de su balance de cuentas, no parece que la adjudicataria haya obtenido ni esos ingresos ni mucho menos desarrollado contratos prestatarios de servicios por cuantía superior a los 256.336,58 €.

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Como tampoco parece contar por sí misma con los recursos económicos suficientes como para cubrir el fondo de garantía exigido del 5 % del precio final ofertado, es decir, 75.416,17 €

Asimismo, deberá demostrar que el servicio a prestar en este contrato está comprendido en sus fines, objeto y ámbito de actividad.  En el caso de la adjudicataria su objeto social es “mecánica en general de automóviles”, una condición que no armoniza con la exigencia citada.

Por otro lado, el margen de beneficio empresarial es muy ajustado, máxime cuando la adjudicataria  ha prometido ampliar cinco líneas de sacrificio. Consideramos que no solo resulta escaso el margen de beneficios empresariales, sino que, además, y visto el cálculo económico realizado por la Consejería de Hacienda, o se reducen costos del material en detrimento de su calidad o de los gastos de personal con el consiguiente incumplimiento del convenio colectivo estatal de industrias cárnicas.

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La asignación de la misma cantidad de dinero para cada uno de los cuatro años sin estimar posibles subidas en su coste, deja entreabierta la posible pérdida de garantías del personal contratado así como de una gestión de calidad, toda vez que el precio del contrato no podrá ser objeto de revisión. Esta relación de riesgos precisa de explicaciones claras y urgentes por parte de la Ciudad.

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Fue en septiembre de 2021 cuando el equipo de gobierno se excusó de carecer de medios para externalizar la gestión del Eid Al-Adha licitándola por 1.508.723,88€.  Su adjudicación a una empresa sin experiencia previa en el sector, con un balance deficitario de sus cuentas económicas que no alcanza siquiera a justificar los 75.416,17 € para cubrir la garantía básica, con deudas a entidades de crédito y sin previsión de fondos suficientes ante posibles incidencias, presenta serias dudas de no declararse en riesgo de insolvencia y dejar en la estacada el servicio contratado para cuatro años.

Una licitación supuestamente basada en la legalidad pero que carece de los mínimos rigores de ética y moralidad. Tan mal se hecho todo que hasta el contrato se firma a fecha posterior a la puesta en funcionamiento de todo el dispositivo.  

Aún con todo, la ciudad de Ceuta debe agradecer a su gobierno que contemplara que “para que se pudiesen cumplir los plazos, sería conveniente considerar la tramitación del contrato por urgencia. Una adjudicación posterior a final del mes de junio, haría impracticable la celebración de la Pascua del Sacrificio en el presente ejercicio 2022.” (Informe de Necesidad  de 22/03/2022, firmado por el  consejero de Medio Ambiente y Servicios Urbanos, Yamal Dris Mojtar)

Veremos la responsabilidad que asume la delegación virtual de la CIE en Ceuta, pues la adjudicataria debe montar un mínimo de cinco mataderos y/o mataderos móviles y aportar la “certificación de conformidad, en su distribución y funcionalidad, de la citada Delegación en Ceuta de la Comisión Islámica de España”, cuando nunca han sido capaces en estos treinta años de conformar una sola comisión que atienda a los consumidores musulmanes.

No parece que los hechos acompañen  la intención de la Ciudad cuando afirma que su deseo es que el Eid Al Adha se festeje como una “celebración con el mayor respeto a la cultura, la tradición y las garantías sanitarias y alimentarias”.

Musulmanes en Ceuta: abandonados a su suerte (2)
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