miércoles. 06.07.2022
MODELOS DE CRIA ANIMAL EN AUGE

Macrogranjas: factorías de producción

* “Los consumidores tienen derecho a saber, con la mayor precisión posible, de dónde proceden los productos que están consumiendo”, Alberto Garzón, ministro de Consumo

* Recientemente, Bruselas ha llevado a España ante el Tribunal de Justicia de la UE por su incapacidad para frenar la contaminación de las aguas de nitratos provocada por la ganadería y la agricultura industrial

* En los últimos cuatro años, las macrogranjas han duplicado la contaminación del agua en nuestro país, debido al excesivo uso de fertilizantes y excrementos de los animales

 

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Cerdos en macrogranjas

Durante las últimas semanas el debate sobre las grandes granjas intensivas y las explotaciones ganaderas ha dado mucho que hablar. Las palabras del ministro de Consumo, Alberto Garzón mostrando su preocupación sobre este modelo de producción animal,  la calidad de la carne que exportan y el bienestar de los animales, ha puesto sobre la mesa un asunto que trasciende del ámbito rural.  

A falta de una definición oficial que las defina, podría decirse que las macrogranjas son explotaciones ganaderas o granjas intensivas de dimensiones industriales con gran cantidad de animales; cuya mayor presencia en nuestro país se ubican en Aragón, Cataluña, ambas Castillas y Extremadura.  

El Registro Estatal de Emisiones y Fuentes Contaminantes calcula que en España contamos con 3.780 granjas extensivas de gran extensión, desglosadas en 3.235 de cerdos y 550 de aves; más otras cinco que combinan ambos tipos de animales. Sumando las más grandes del sector avícola, porcino y vacuno, ascienden a un 53% de los 7.100 complejos industriales que figuran en dicho registro. En total se calcula que en España hay más de 60 millones de animales entre un total de 969.193 explotaciones ganaderas de diferentes tamaños.

“Las macrogranjas son una fuente de explotación animal, destrucción ambiental y competencia desleal frente a la ganadería extensiva y sostenible. Además, la calidad de los alimentos es inferior (más estrés, medicamentos…) ¿Quién puede apoyar este modelo?” Mª Eugenia Rodríguez, eurodiputada de UP

Mientras que en Holanda se ha creado un Ministerio de Naturaleza y Nitrógeno con el fin de reducir las emisiones de gas contaminantes procedentes del sector ganadero, el ministro de Agricultura alemán aseguraba que la calidad de los alimentos en su país es baja, sosteniendo que las grandes explotaciones ganaderas “llevan a las granjas a la ruina, impiden el bienestar de los animales, promueven la extinción de especies y dañan el medioambiente”.

La producción de carne en España ha crecido de forma exponencial, cerca de un 1.000% desde los años 60, frente a poco más del 150% en la Unión Europea, según datos recogidos por Greenpeace.

En contra de lo que se cree, Ecologistas en Acción vincula las macrogranjas con el auge de la España vaciada, subrayando que el 74% de las localidades con alta tasa de ganadería intensiva pierde población o gana menos habitantes que las que no la tienen.

En este contexto, el ministro de Consumo, Alberto Garzón, ha defendido la ganadería extensiva, familiar y social “que genera puestos de trabajo y produce arraigo en la población”, frente al modelo de las macrogranjas; “explotaciones que es necesario frenar y limitar para proteger el planeta, el mundo rural y la ganadería” por el “enorme coste social, ecológico y económico que produce este modelo de producción.”

Conviene recordar que, en Europa, la ley obliga a que todos los alimentos indiquen una serie de características en su etiquetado, como sus ingredientes, fecha de caducidad o consumo preferente, forma de conservación o alergias e intolerancias que pueden causar, así como el país de origen o lugar de procedencia del producto. Además, algunos alimentos de origen animal, como el pescado o los huevos -con normativa específica- deben indicar cómo se criaron. El pescado, por ejemplo, debe etiquetar si fue capturado o criado en piscifactorías, zona y tipo de pesca.  Los huevos de las aves deben indicar la forma de cría; si la gallina vivió al aire libre o enjaulada; si los huevos son ecológicos, criados en suelo, camperos…así como país, provincia, municipio y granja en la que se produjeron.

Respecto a la carne vacuna o porcina, tan solo se obliga a señalar el país de cría y sacrificio, pero no el modelo de producción, es decir, si el ganado ha sido criado en granjas intensivas o extensivas, por lo que cada vez son más las voces que reclaman una regulación que obligue a informar sobre su modelo de producción.  

No en vano, la ganadería extensiva y sostenible figura en todas las estrategias climáticas y medioambientales nacionales y europeas. Confiemos que no se quede en eso, en una bonita propuesta oxidada en el cajón.

Macrogranjas: factorías de producción
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