martes. 04.10.2022
LECHE SINTÉTICA

Leche de laboratorio que no necesita vacas

* Una vaca genera 300 litros de gas metano al día, un gas 25 veces más contaminante que el CO2

* Casi el 20% de los gases de efecto invernadero los produce el ganado vacuno mundial

* Se ofrece como alternativa más sostenible, libre de crueldad animal y con huella hídrica y de carbono mucho más reducida

Leche sintética
Leche sintética

La comida creada en laboratorio es tendencia. Las últimas tecnologías aplicadas en el campo de la alimentación nos vienen anticipando una gran variedad de alimentos modificados en laboratorios; son los alimentos sintéticos. Tras la carne creada en laboratorio a partir de células extraídas de sangre animal, los alimentos transgénicos, la comida impresa en 3D y obtenida por fermentación celular como chuletones, embutidos, pescados, mariscos incluso el café y el chocolate, hay que sumarle ahora la leche sintética, producida sin necesidad de ganado.

Esta leche sintética o leche “artificial” es creada mediante biotecnología llamada de fermentación de precisión, que permite usar microorganismos para producir moléculas orgánicas complejas como proteínas. Creada íntegramente en laboratorios, no precisa de ningún animal al utilizar levaduras genéticamente modificadas.

Los resultados garantizan el mismo color, sabor y composición bioquímica que la leche de vaca siendo prácticamente imposible para el consumidor distinguirla de la leche natural procedente del ordeño de las vacas.

Sus defensores alegan un importante avance para frenar el cambio climático reduciendo drásticamente el metano en la atmósfera, además del alto consumo en recursos energéticos como el agua, alimento y energía necesarios para mantener las granjas.

Teniendo en cuenta que una vaca libera 300 litros de metano al día, se calcula que el metano generado por  los 1.500 millones de vacas que forman el ganado vacuno mundial, un gas 25 veces más contaminante que el CO2, produce casi el 20% de los gases de efecto invernadero.

Según la FAO, producir un litro de leche de vaca contamina el equivalente a quemar medio litro de gasolina, por lo que no solo las compañías lácteas sino también muchos gobiernos apuestan por la leche artificial como una opción ecológica y viable económicamente. Sin ir más lejos, el año pasado, el gobierno de Nueva Zelanda, en su plan de lucha contra el cambio climático, aprobó reducir su rebaño de vacas un 15% como objetivo para dejar de emitir gases contaminantes en 2050.

Se trata pues de un producto mucho más avanzado de lo que pensábamos pues ya hay empresas que lo están comercializando en forma de quesos, cremas, helados, leche en polvo, sueros y derivados.

Mientras que la empresa australiana Eden Brew complementa su leche sintética añadiéndole minerales, azúcares, grasas y sabor, la española Real Deal Milk crea caseína y proteínas de suero sintéticas.

De entre todas, destacan la sudafricana De Novo Dairy -que aspira a ser la primera productora láctea en polvo artificial de todo el continente-, y Zero Cow Factory – la primera empresa láctea de bioingeniería y fermentación microbiana de la India- que utiliza un 98% menos de agua en la producción de lácteos sintéticos que los convencionales.

Otro factor determinante es la perspectiva económica, pues se estima que solo en Estados Unidos, esta fermentación de precisión láctea generará 700.000 nuevos puestos de trabajo en 2030, y el precio final del producto, al que la australina All G Foods aspira a que, dentro de 7 años, su leche artificial sea incluso más barata que la leche de vaca.

Sin menoscabar que estos avances respeten el medio ambiente y aseguren la salubridad de sus productos, confiamos que las agencias nacionales e internacionales de seguridad alimentaria y nutrición garanticen el derecho del consumidor a saber el origen y método de procesado de los alimentos que consume.

Leche de laboratorio que no necesita vacas
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