domingo. 03.07.2022
DERROCHE DE COMIDA EN EL MUNDO

El consumo voraz e irresponsable desperdicia alimentos y daña el planeta

* 930,8 millones de toneladas de alimentos acaban cada año en el cubo de la basura

* Mientras, 690 millones de personas, casi el 9% de la población, sufre problemas de hambre

* No podemos por menos que calificar de insostenible ética, social y medioambientalmente el nivel actual de desperdicio alimentario

Buscando comida
Buscando comida

El 17% de la producción total de alimentos termina en la basura de los hogares, comercios, restaurantes y otros servicios de alimentación. Así lo indica el informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), realizado en 2019. Miles de toneladas de alimentos se desperdician en el mundo mientras 690 millones de personas, casi el 9% de la población, sufre problemas de hambre, y más de 3.000 millones de personas no pueden costearse una dieta saludable.

El estudio analiza este desperdicio en tres sectores concretos: los hogares, los servicios de alimentación (restaurantes, cafeterías, …) y el comercio minorista. Y los datos son sumamente reveladores, pues la principal vía de pérdida de estos alimentos se produce en nuestros hogares, alcanzando el 61% del total de los casi 931 millones de toneladas de comida desaprovechada. Le sigue los restaurantes y otros servicios de alimentación con el 26% y el comercio minorista.  Cerca del 14% de los alimentos producidos se pierde entre la cosecha y la venta minorista.

De acuerdo a sus estimaciones, cada habitante del planeta desperdició una media de 121 kilos de comida en 2019. La cifra per cápita en los hogares asciende a 74 kilos de alimentos, si bien en España esta cantidad es superior a la media, con 77 kilos.

A estos datos hay que añadirle las pérdidas generadas durante su producción y transporte, por lo que el porcentaje real de comida desperdiciada es mucho mayor. Estos datos, además de ser insostenibles ética y socialmente, conllevan unas implicaciones medioambientales de gran envergadura pues se calcula que entre el 8 y el 10% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero están asociadas a los alimentos que no se consumen. El impacto en el consumo de agua, la contaminación por pesticidas, los usos del suelo o la pérdida de la biodiversidad es un efecto secundario de este desperdicio.

Por si fuera poco, este derroche puede tener repercusiones negativas en la seguridad alimentaria, en la disponibilidad de alimentos y aumenta el coste de la comida.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible fija la meta de reducir a la mitad el desperdicio de alimentos per cápita en todo el mundo en 2030. Un objetivo poco ambicioso que no resuelve el modelo de producción y consumo implantado.

Tenemos que dejar de pensar únicamente en nuestros gustos y en nuestra nevera llena de ricos alimentos y pensar que cuando muchos de ellos se tiren, el agua, la tierra, energía, mano de obra y recursos que se han utilizado en su producción también se desaprovechan.

La contradicción entre el desperdicio de alimentos proveniente de un consumo irresponsable de una parte, y la dificultad de acceso y la falta de los mismos para otra parte de la población, salta a la vista.

Si no quieres contribuir a este despilfarro, la próxima vez que realices tu compra, planifica lo que necesitas, adquiere productos de proximidad -preferiblemente exentos de plásticos,- ecológicos y sostenibles con el medio ambiente. La responsabilidad empieza en ti.

El consumo voraz e irresponsable desperdicia alimentos y daña el planeta
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