miércoles. 06.07.2022
OCULTISMO Y DISTORSIÓN

La CIE y sus efectos colaterales

* El Islam en España está en manos de un grupito de amiguetes que han encontrado en la religión un magnífico filón para sus intereses personales y de grupo

* Adlbi y sus leales conforman unas huestes carentes de los más elementales principios de equidad y justicia.  Un grupo antisocial y desalmado, en el que solo prima el interés económico

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Putrefacción

Hace tan solo unos días, la Comisión Islámica de España (CIE) nos sorprendía con la publicación de un comunicado en el que requería a las federaciones y comunidades islámicas que les enviaran los expedientes de posibles candidatos a ejercer como docentes de enseñanza religiosa islámica (ERI).

Y es que, como les gusta decir, su comisión técnica de educación es la encargada de gestionar esta materia que tantos devaneos y tumbos da. Si tal y como afirman, su intención es proceder al visado de dichas listas de aspirantes, estaría bien que explicaran públicamente cuál es realmente su cometido en este proceso, pues visar el listado de docentes que les comunican las entidades supone única y exclusivamente validar dichos listados para su posterior comunicación a las consejerías de educación autonómicas, y no amedrentar a los candidatos con el compromiso de fidelidad a su organismo so pena de no concesión o retirada del manido certificado de idoneidad.

Su intención de “preservar el derecho de los candidatos a que sean tenidos en cuenta y aparezcan en las bolsas de trabajo” resulta poco menos que irrisoria, y si no, que se lo pregunten a cualquiera de los aspirantes inscritos en su propia bolsa de docentes. Cualquiera que haya confiado en que dicha inscripción aseguraba un proceso ordenado, transparente y fidedigno, se ha dado de bruces con la realidad que esconde todo el proceso de selección de personal de la ERI. La no confirmación de la recepción de una inscripción, la ausencia de asignación de un número de registro, así como la carencia de la norma que bareme los méritos de los aspirantes, hace poco menos que impredecible la suerte de cada candidato. La posible asignación de un docente resulta poco menos que milagrosa, por no decir escandalosa, cuando se desconoce u oculta la puntuación que obtiene cada docente, en base a la cual, supuestamente, se seleccionan los docentes necesarios para cubrir las nuevas plazas de docentes o vacantes que puedan surgir.

Poco rigor cabe esperar de un ente que, en manera alguna, publica la demanda proveniente de las autoridades educativas autonómicas, como tampoco realiza convocatoria pública de las plazas a cubrir. Nadie sabe nada hasta que suena el teléfono y, sin previo aviso - lo mismo da que estés conduciendo, en la fila del mercado, trabajando o en la ducha -, realizan una ridícula entrevista de unos minutos en el que supuestamente el afortunado aspirante debe responder sobre su disponibilidad laboral, uso del hiyab y breve recitación de alguna aleya coránica.  Este es su aparente e impresentable proceso de selección. ¿Qué se puede esperar de quienes se confabulan contra la propia razón y esencia que preconiza el Islam?

La CIE ha hecho de la ERI una magnífica y maquiavélica justificación para aparentar que hacen algo, cuando en realidad nada hacen.

Hablar de la ERI en manos de la CIE, es hablar de opacidad, de fantasmas de enchufismo y arbitrariedad impermeable a la ética a la que se debe y a los principios que rigen el acceso a la función pública. Igualdad, mérito, capacidad y publicidad que han de plasmarse en claros criterios objetivos de evaluación entre los que deberá en todo caso valorarse: la experiencia docente como  profesor de religión de manera preferente en centros públicos y en el mismo nivel educativo de la plaza a la que se opta; las titulaciones académicas, de modo preferente las más afines, por su contenido a la ERI, y los cursos de formación y perfeccionamiento realizados que estén relacionados con la didáctica, la organización escolar o análogos, más afines por su contenido a la ERI. (RD 696/2007, de1 de junio, artículo 6)

Continúa el comunicado presumiendo taxativamente que  la entrega de listas a las distintas consejerías de educación, previo visado por su parte, recae en ellos, ante lo cual cabría preguntar qué hicieron con los listados de docentes que enviaron distintas federaciones para cubrir plazas en Madrid, Castilla La Mancha, Valencia, Murcia, Andalucía y Canarias, pues se cierne sobre la ERI un ánimo escabroso de no resolución en detrimento del derecho de las familias a elegir la enseñanza religiosa que desean para sus hijos.

Las recientes asignaciones en colegios de Andalucía se han llevado a cabo bajo el más absoluto de los secretos, cual asunto propio de piratas, cuevas de Alí Babá y acuerdos a media noche.

Lo mismo ocurre con los convenios que firma la CIE sin consultar siquiera a las comunidades y familias quienes se verán directamente afectadas por sus decisiones, aun sin contar con ellas.  Una muestra más de la vergonzosa visión e inepta tutela que teje la CIE sobre los ciudadanos musulmanes.

Menos flayer de pantomima y más cumplimiento legal. La CIE todavía tiene pendiente responder las demandas de información, entre otras, de sendas federaciones miembros de la propia CIE y de su comisión permanente de funcionamiento. FEERI y FEME continúan esperando, al igual que la opinión pública, que explique el tejemaneje que se trae con la ERI, desvele su actividad en Murcia y Andalucía y cese por completo al equipo que conforma esa inaceptable comisión de educación.

La CIE ningunea a sus –en teoría- propios socios, mientras enarbola sin ningún atisbo de vergüenza sus propias miserias, y así lleva 30 años.

Sólo así se podrá garantizar el correcto cumplimiento del procedimiento establecido” abunda en su cierre el esperpéntico comunicado. Mucho deberían aprender sobre cómo acometen su función las diócesis católicas y las iglesias evangélicas de España, pero eso hay que decírselo a quienes albergan un átomo de fe en sus corazones, que no es el caso de la CIE, más bien una empresa que busca lucro e influencia argumentados en una forma de ejercer la religión adaptada a sus propios intereses personales y de grupo.

La Federación Islámica de la Región de Murcia (FIRM) exige la dimisión de los... (elhalal.es)

La Federación de Musulmanes de España (FEME) acusa de enchufismo a la CIE (elhalal.es)


 

La CIE y sus efectos colaterales
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