lunes. 28.11.2022
LOS MÁS DEPENDIENTES SON LOS QUE MÁS SUFREN

El alza del dólar empobrece las economías más vulnerables

* Los países importadores de alimentos sufren como nunca para pagar sus facturas en dólares

* El fortalecimiento del dólar conlleva fuertes subidas de precios en toda la cadena alimentaria

* Barcos cargados con alimentos quedan varados en puertos por la falta de liquidez de los importadores

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Barco cargado con alimentos

Los importadores de alimentos de África y Asia luchan por obtener dólares para pagar sus facturas, ya que la revalorización  de la moneda estadounidense eleva aún más los precios para los países que ya enfrentan una crisis alimentaria mundial histórica

En Ghana, los importadores advierten sobre la escasez en el período previo a la Navidad. Miles de contenedores cargados con alimentos se acumularon recientemente en los puertos de Pakistán, mientras que los panaderos privados en Egipto aumentaron los precios del pan después de que algunos molinos harineros se quedaran sin trigo porque estaba varado en la aduana.

En todo el mundo, los países que dependen de las importaciones de alimentos están lidiando con una combinación destructiva de altas tasas de interés, un dólar en alza y precios elevados de las materias primas, lo que erosiona su poder para pagar bienes que normalmente tienen un precio en dólares.

La disminución de las reservas de moneda extranjera en muchos casos ha reducido el acceso a dólares, y los bancos tardan en liberar los pagos.

“No pueden permitírselo, no pueden pagar por estos productos básicos”, aseguró Alex Sanfeliu, jefe de comercio mundial del gigante agrícola Cargill Inc. “Está sucediendo en muchas partes del mundo”, aseveró.

El problema no es nuevo para muchos de los países, ni se limita a los productos básicos agrícolas, pero la reducción del poder adquisitivo y la escasez de dólares están agravando las tensiones en los sistemas alimentarios mundiales tras la invasión rusa de Ucrania.

El Fondo Monetario Internacional advirtió sobre una catástrofe al menos tan grave como la emergencia alimentaria de 2007-08, la secretaria del Tesoro de EEUU, Janet Yellen, pidió más ayuda alimentaria para los más vulnerables, mientras que el Programa Mundial de Alimentos afirma  que el mundo se enfrenta a su mayor crisis de la historia moderna.

En el terreno, muchos importadores están luchando con los costes crecientes, la reducción del capital y la dificultad de obtener dólares para garantizar que sus envíos salgan de la aduana a tiempo. Eso significa que las cargas se atascan en los puertos, y más grave aún que  pueden desviarse a otros destinos.

“Siempre hubo una tensión histórica para hacer estos pagos, pero en este momento es una presión insoportable”, afirma Tedd George, consultor especializado en África y los mercados de materias primas.

En Ghana, donde el cedi (monea nacional) ha perdido alrededor del 44 por ciento este año frente al dólar, lo que la convierte en la segunda moneda con peor desempeño en el mundo, ya hay preocupaciones sobre los suministros antes de Navidad.

“Creemos que habrá escasez de algunos alimentos”, dijo Samson Asaki Awingobit, secretario ejecutivo de la asociación de importadores y exportadores de Ghana, que incluye compradores de granos, harina y arroz. “El dólar se está tragando nuestro cedi y estamos en una situación desesperada”.

Sin duda, algunos países pueden verse protegidos por sus compras en otras monedas como el euro, mientras que las naciones exportadoras de energía se beneficiarán de los ingresos del exterior. Los costos mundiales de los productos básicos alimentarios también han caído durante seis meses consecutivos, lo que genera esperanzas de alivio para los consumidores.

“El dólar en alza amenaza con erosionar parte de ese beneficio”, según Monika Tothova, economista de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación. Tothova considera que la factura global de importación de alimentos de este año está en un nivel récord.

La situación sigue siendo frágil. Las preocupaciones sobre los suministros de la región del Mar Negro aumentan nuevamente a medida que la guerra en Ucrania se intensifica y hay dudas sobre el futuro del acuerdo para enviar granos fuera de los puertos ucranianos.

Las perturbaciones climáticas han impulsado la volatilidad en los últimos meses, las existencias son bajas y los precios de los fertilizantes y la energía están aumentando al alza los costos de producción de alimentos.

A medida que la Reserva Federal continúa endureciendo la política monetaria, la fortaleza del dólar frente a las monedas de los mercados emergentes y en desarrollo se sumará a las presiones sobre la inflación y la deuda, dijo el FMI en su perspectiva global esta semana.

En Pakistán, devastado por las inundaciones, las medidas del gobierno para evitar la salida de divisas significaron que los contenedores que contenían alimentos como garbanzos y otras legumbres se acumularon en los puertos el mes pasado, lo que hizo que los precios subieran, según Muzzammil Rauf Chappal, presidente de la Asociación de Cereales de Pakistán.

La situación se alivió tras el nombramiento del nuevo ministro de Finanzas, quien se comprometió a liquidar las transacciones pendientes de las empresas que se han retrasado debido a la escasez de dólares en su mercado interbancario.

“La situación era bastante peligrosa”, dijo Chappal, cuya empresa es el mayor importador de trigo del sector privado del país. “Nuestro temor era que el país enfrentara una grave crisis de granos”.

En Egipto, uno de los principales importadores de trigo del mundo, la escasez ha afectado a los molinos del sector privado que suministran harina para pan que no forma parte del programa de subsidios del país.

Alrededor del 80 por ciento de los molineros se quedaron sin trigo y detuvieron sus operaciones debido a que unas 700.000 toneladas de granos permanecen atrapadas en los puertos del país desde principios del mes pasado, según la Cámara de la Industria de Cereales.

El Ministerio de Abastecimiento dijo el miércoles que proporcionaría trigo y harina a molinos y fábricas de pasta del sector privado.

Cargill  espera que el flujo comercial mundial de trigo se reduzca hasta en un seis por ciento en los próximos meses, y que los flujos de maíz y harina de soja caigan hasta en un tres por ciento, ya que los países en desarrollo luchan por pagar los alimentos y la alimentación animal.

En Bangladesh, el conglomerado empresarial Meghna Group of Industries podría tener que reducir la cantidad de trigo que había planeado importar antes de que estallara la guerra en medio de un aumento de al menos un 20 por ciento en los costes de importación de trigo debido a la fortaleza del dólar.

 “Las fluctuaciones de las divisas están generando enormes pérdidas para la empresa, nunca habíamos visto esto antes”, afirma Taslim Shahriar, director general de la compañía oficial de compras.

El alza del dólar empobrece las economías más vulnerables
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